Emitido el 14 de Febrero de 1981
El episodio comienza, como es habitual, con el briefing del sargento Phil Esterhaus, que informa a los agentes de los casos pendientes. Entre ellos siguen figurando la investigación sobre el atentado contra Hill y Renko y la búsqueda de una banda de prostitutas que roba a sus clientes tras atraerlos a una furgoneta negra. El equipo de televisión encabezado por la periodista Cynthia Chase continúa presente en la comisaría, para disgusto de muchos agentes.
Dos jóvenes delincuentes intentan cometer un robo en un supermercado. Uno de ellos es Héctor Ruiz,(Panchito Gómez) un adolescente al que Furillo ya conoce de intervenciones anteriores y por quien siente cierta preocupación, convencido de que aún podría reconducir su vida. Cuando llega la policía, los muchachos se refugian en la cámara frigorífica del establecimiento llevando consigo a dos empleados como rehenes.
El capitán Frank Furillo llega al lugar y asume inmediatamente la dirección del operativo. Su prioridad absoluta consiste en evitar un tiroteo. Frente a él aparece el teniente Howard Hunter, responsable del equipo táctico (Emergency Action Team), que propone resolver la situación mediante un asalto armado. Entre ambos surge un enfrentamiento profesional: Furillo apuesta por la negociación; Hunter, por la fuerza.
Furillo establece contacto verbal con Héctor, le habla con calma, intentando convencerlo de que aún puede rendirse sin que nadie resulte herido, pero Héctor responde con nerviosismo, está asustado, armado y convencido de que irá a prisión durante muchos años. La conversación revela que Furillo conoce bien su historia personal y trata de utilizar esa confianza para salvar la situación.
Mientras la negociación continúa, Cynthia Chase entrevista a comerciantes de la zona. En lugar de limitarse a cubrir el suceso, anima a varios propietarios a organizarse para exigir mayor seguridad y criticar la respuesta de las autoridades, su actitud empieza a incomodar tanto a Furillo como a otros mandos policiales, que consideran que la periodista está influyendo en los acontecimientos en vez de limitándose a informar.
Mientras tanto dentro de la cámara frigorífica, uno de los delincuentes arroja al exterior un enorme costillar o cuarto de vacuno para despejar espacio. Hill y Renko lo recuperan y al comprobar el extraordinario tamaño y calidad de la pieza, deciden esconderla con la intención de llevársela al terminar el servicio. Esta situación introduce uno de los elementos cómicos más famosos de toda la primera temporada.
Por otra parte, los detectives Washington y LaRue prosiguen la investigación sobre el arma utilizada para disparar contra Hill y Renko y siguen la pista de Eddie Hoban, un drogadicto relacionado con la pistola. Aunque reúnen nuevas pruebas, todavía no consiguen cerrar definitivamente el caso, ya que las dudas sobre la verdadera identidad del tirador continúan abiertas.
Mientras Hill y Renko creen haber asegurado su premio gastronómico, Washington y LaRue descubren el escondite y deciden apropiarse ellos mismos del enorme trozo de carne.A partir de ese momento comienza una divertida cadena de robos y malentendidos internos entre policías en la que cada grupo intenta recuperar la pieza sin revelar oficialmente que pretendía llevársela a casa.
En tono mas serio, la negociación se prolonga durante horas; Hunter insiste una y otra vez en lanzar el asalto, incluso despliega francotiradores y armamento pesado, mientras Furillo mantiene su negativa, ya que está convencido de que un ataque terminaría con la muerte de Héctor o de alguno de los rehenes.
Poco a poco las palabras de Furillo hacen efecto y Héctor admite que tiene miedo, reconoce que la situación se le ha escapado completamente de las manos y Furillo le promete que, si libera a los rehenes, hará todo lo posible para evitar un desenlace sangriento.
Finalmente Héctor acepta rendirse y los rehenes salen ilesos. La policía detiene a los dos atracadores sin que se produzca ningún disparo. Hunter debe aceptar, con evidente frustración, que el método negociador de Furillo ha funcionado.
Mientras termina el operativo, Hill y Renko descubren que la enorme pieza de carne ha vuelto a desaparecer. Después de pasar por varias manos, nadie consigue finalmente quedarse con ella.
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