HILL STREET BLUES. CAPÍTULO 4: ¿Puede la 3ª Guerra Mundial ser una Actitud?

Emitido el 24 de Enero de 1981 

Después de días de preparativos, negociaciones con las bandas y enormes despliegues policiales, el presidente cancela la visita prevista al distrito de Hill Street.  La decisión provoca indignación en muchos sectores. Los líderes de las bandas sienten que han sido engañados. Habían aceptado reducir temporalmente la violencia y respetar una tregua para evitar incidentes durante la visita. Ahora consideran que la policía y las autoridades los han utilizado. 

Frank Furillo comprende inmediatamente el peligro. La frágil paz conseguida  amenaza con derrumbarse. Los servicios de inteligencia policial reciben informaciones preocupantes ya que se habla de represalias y algunas pandillas empiezan a movilizarse, se esperan ataques entre grupos rivales y la tensión en las calles aumenta por momentos. 

La situación empeora cuando la propia comisaría sufre problemas técnicos. En distintos momentos fallan servicios esenciales y las comunicaciones se vuelven difíciles. Los agentes deben trabajar bajo una presión creciente mientras intentan anticipar posibles disturbios.  La sensación general es que el distrito está al borde del caos. 

Por otra parte las acusaciones de soborno siguen avanzando en el caso de J.D. LaRue, que insiste en que ha sido víctima de una manipulación organizada por policías corruptos. Sin embargo, las pruebas disponibles continúan jugando en su contra. La investigación llega a un punto especialmente delicado cuando el asunto pasa a manos de la fiscalía.  Por primera vez, LaRue comprende que podría enfrentarse a consecuencias mucho más graves que una simple sanción administrativa.

Aunque reconoce que LaRue no es precisamente un modelo de disciplina, Furillo cree que está siendo utilizado como cabeza de turco y decide ayudarlo; para ello solicita la intervención de Joyce Davenport, que acepta estudiar el caso.  La situación resulta complicada porque debe separar sus obligaciones profesionales de su relación sentimental con Furillo.

Mientras tanto Bobby Hill y Andy Renko siguen recuperándose física y emocionalmente del tiroteo y durante una intervención aparentemente rutinaria detienen a un ladrón de coches bastante peculiar conocido como “Malibu"(Charles Fleischer). El sospechoso resulta ser un extraordinario mecánico. Una vez bajo custodia, demuestra una sorprendente habilidad para reparar averías y solucionar problemas técnicos dentro de la propia comisaría, que facilita el trabajo de los agentes. 

Otra de las historias secundarias involucra al sargento Phil Esterhaus y a Grace Gardner. Inicialmente existe cierta tensión entre ambos. Las circunstancias de la crisis que atraviesa la comisaría obligan a colaborar estrechamente y poco a poco la relación mejora.

La amenaza de violencia colectiva se hace más seria. Los agentes trabajan horas extras intentando impedir que estallen enfrentamientos simultáneos por todo el distrito. 


 

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