Emitido el 20 de enero de 1981
La relación entre Lane Ballou y Fielding Carlyle se ha vuelto cada vez más peligrosa para los planes de Titus. Titus considera que Lane es una amenaza por que puede perjudicar la campaña política de Field y porque puede debilitar la influencia que ejerce sobre él. Por ello decide reunir información comprometedora sobre ella que le permita expulsarla definitivamente de Truro.
La principal trama del episodio gira alrededor de una operación clandestina organizada por Titus, quien aprovechando su posición como sheriff, instala dispositivos de escucha en las habitaciones situadas encima del bar de Lute-Mae Sanders. Su objetivo es grabar conversaciones privadas que puedan utilizarse posteriormente para chantajear o manipular a distintas personas de la ciudad. Aunque Lane es su objetivo principal, Titus también espera obtener información útil sobre otros habitantes de Truro.
Mientras Titus desarrolla su plan, Lane se enfrenta a un problema mucho más personal.Aparece en Truro un hombre llamado Frank Coyne (Michael DeLano) Se trata de un antiguo conocido de su época en el circo ambulante. Frank conoce detalles comprometedores del pasado de Lane y comprende inmediatamente que ella ha intentado dejar atrás esa etapa de su vida.
Pronto Frank no tarda en revelar sus verdaderas intenciones y exige 5.000 dólares a Lane a cambio de guardar silencio sobre un secreto relacionado con su pasado, pero Lane siente que la cantidad es demasiado grande para ella. Pero si ese secreto sale ala luz puede perder su reputación, su empleo, su relación con Field y la posibilidad de construir una nueva vida en Truro. Así que se centra en encontrar una solución.
Mientras Lane afronta el chantaje, Field continúa inmerso en su campaña para el Senado estatal, mientras su matrimonio con Constance sigue deteriorándose. Las sospechas de Constance respecto a la relación entre su marido y Lane están a flor de piel y aunque todavía no dispone de todas las pruebas, la tensión entre ambos crece constantemente.
Por otra parte Lute-Mae Sanders comienza a notar comportamientos extraños y pequeños detalles le hacen sospechar que alguien está utilizando las habitaciones para algo ilegal o clandestino y empieza a investigar por su cuenta.
Titus se siente cada vez más seguro conforme obtiene grabaciones e información privada y utiliza su cargo público para intervenir en la vida privada de los ciudadanos. No actúa como un sheriff preocupado por la ley, sino como alguien que considera Truro una propiedad personal.
La situación de Lane empeora cuando Frank insiste en cobrar el dinero. Ella intenta ganar tiempo y evitar que el chantaje destruya su nueva vida.
La trama alcanza su punto culminante cuando Lute-Mae descubre la operación de espionaje y comprende que Titus ha estado utilizando las habitaciones para escuchar conversaciones privadas. El descubrimiento la indigna profundamente, no sólo porque el sheriff ha abusado de su autoridad, sino porque ha utilizado su establecimiento para hacerlo.
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