HILL STREET BLUES. CAPÍTULO 9: Tu especie, mi especie, la humanidad

Emitido el 28 de Febrero de 1981 

Como es habitual, el episodio comienza en la sala de briefing con el sargento Phil Esterhaus organizando el turno.

El ambiente está muy condicionado por los sucesos de los episodios anteriores; continúa la tensión creada por los comerciantes del barrio, que han decidido organizarse como patrulla ciudadana. Todavía se habla del caso de Eddie Hoban, el joven delincuente relacionado con el arma utilizada en el tiroteo contra Hill y Renko y varios policías muestran signos evidentes de agotamiento emocional.

Una de las tramas más emotivas gira alrededor del joven Hector Ruiz, el adolescente que semanas antes había protagonizado el atraco al supermercado. Furillo continúa intentando encontrar una solución humana para él. El problema es que ningún familiar quiere hacerse cargo, las instituciones juveniles están saturadas y los servicios sociales tampoco ofrecen alternativas. Furillo mantiene diversas conversaciones intentando convencer a distintas personas para darle una oportunidad al muchacho. Mientras tanto, Joyce Davenport participa también intentando encontrar una salida legal. Toda esta historia refleja el enorme fracaso del sistema para proteger a menores conflictivos, en la que cada puerta que llaman termina cerrándose. Al final Furillo comprende que prácticamente no existe ninguna solución buena.

Mientras tanto, Eddie Hoban queda completamente aislado, ha sido utilizado por distintos delincuentes y nadie quiere ayudarle. Empieza a comprender que su vida criminal no le conduce absolutamente a ninguna parte y su actitud cambia apareciendo menos desafiante y más derrotado. Finalmente termina colaborando y confesando información importante.

Por otra parte Andrew Renko continúa profundamente afectado por el atentado que sufrió junto a Bobby Hill. Aunque físicamente está recuperado, psicológicamente empieza a romperse y su comportamiento cambia radicalmente. Se muestra más irritable, impulsivo, agresivo e incapaz de controlar sus emociones. Hill intenta calmarlo, pero Renko empieza incluso a discutir con su propio compañero. La tensión entre ambos aumenta. Renko decide salir por la noche y termina provocando un enorme espectáculo en un restaurante elegante acompañado de dos prostitutas. Hill presencia cómo su compañero parece haber perdido completamente el equilibrio.

Belker continúa viendo a Debbie Kaplan, al principio parece que, por fin, el detective más salvaje del distrito ha encontrado cierta estabilidad sentimental, pero la situación cambia cuando Belker descubre que Debbie tiene una personalidad extremadamente dominante y violenta en la intimidad, haciendo que Belker quien se sienta intimidado y vulnerable

Por otra parte el joven agente Santini (Jeff Seymour) sigue afectado por la muerte de su compañero Harris y empieza a preguntarse si realmente quiere seguir siendo policía. Furillo mantiene con él una conversación muy tranquila en el que le explica que el miedo forma parte del oficio y que sólo él puede decidir si merece la pena continuar.

LaRue continúa intentando impresionar a la periodista de televisión Cynthia Chase y la invita a acompañarlo durante una vigilancia. Él espera una noche aburrida que le permita flirtear, pero ocurre exactamente lo contrari, ya que durante la vigilancia estalla una situación peligrosa. LaRue se distrae intentando agradar a Cynthia e incluso llega a beber mientras está de servicio. Su falta de concentración pone en riesgo toda la operación y la periodista comprende entonces que la vida policial real está muy lejos del espectáculo televisivo.

La historia iniciada varios episodios atrás sobre los comerciantes armados alcanza aquí uno de sus momentos culminantes. La asociación de comerciantes continúa patrullando por su cuenta y creen estar ayudando, sin embargo, cada vez actúan con mayor imprudencia y acaban enfrentándose a una banda juvenil. Lo que comienza como una demostración de fuerza termina degenerando rápidamente. La violencia estalla. Hay disparos y el resultado es trágico. Furillo comprende que exactamente aquello que intentaba evitar desde el principio acaba ocurriendo.

Furillo y Joyce tienen que comunicar que todos sus esfuerzos para encontrar un hogar a Hector Ruiz han fracasado y no existe una solución feliz. El muchacho queda atrapado dentro del sistema.

 

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