KNOTS LANDING. CAPÍTULO 24: Un estado de ánimo


Emitido el 5 de febrero de 1981


El episodio comienza con la visita de Jeff Cunningham (Barry Jenner), exmarido de Abby, a Knots Landing para recoger a sus hijos, Olivia y Brian. Jeff, muestra su incomodidad con el ambiente que rodea a Abby y percibe que los niños están creciendo en una casa donde las relaciones sentimentales de su madre son demasiado visibles y considera que eso les perjudica.


Jeff habla con Karen Fairgate. Ella intenta mantener una postura neutral, aunque reconoce que Abby lleva una vida complicada. Sid escucha parte de la conversación y se molesta profundamente porque considera que Karen está entrometiéndose en asuntos familiares. Esto provoca una discusión entre el matrimonio Fairgate.


Mientras tanto Abby continúa su aventura con Richard Avery. La relación ya no tiene la emoción de semanas anteriores y empieza a notarse cierta frialdad entre ambos. Abby sigue actuando con seguridad, convencida de controlar la situación.


Después de observar a sus hijos y de hablar con distintas personas, Jeff comunica a Abby que piensa solicitar judicialmente la custodia de Olivia y Brian. Abby queda completamente sorprendida porque nunca creyó que su exmarido llegaría tan lejos.


Aunque exteriormente aparenta tranquilidad, Abby empieza a preocuparse. Sabe que un juicio podría sacar a la luz numerosos aspectos de su vida privada, incluyendo su relación con Richard.


Por otra parte, Laura Avery trabaja con uno de sus clientes, Michael Maddox (Bernard Behrens), un hombre culto y refinado que muestra un interés evidente por ella. Laura se siente halagada porque, a diferencia de Richard, Michael la escucha y la trata con enorme respeto.


Richard sigue mostrándose frío con Laura. Está tan centrado en sí mismo que apenas presta atención a su esposa. El contraste entre el trato de Richard y el de Michael empieza a hacer mella en Laura.


Michael termina confesando a Laura que se siente atraído por ella y acaba besándola. Laura responde durante un instante, pero inmediatamente recupera la compostura y le explica que no puede iniciar una relación extramatrimonial aunque su matrimonio atraviese dificultades.

Mientras tanto Abby comprende que necesita detener la demanda de custodia antes de que avance. Decide visitar a Jeff en privado para hablar con él de una manera más personal. Durante la conversación, Jeff reconoce que la custodia no es el único motivo de su regreso. En realidad sigue enamorado de Abby y desea reconstruir su matrimonio. Cree que aún existe una posibilidad de volver a empezar. Abby comprende inmediatamente cuál es el punto débil de Jeff. En lugar de discutir jurídicamente, utiliza su arma más eficaz: la seducción. Acaban acostándose juntos. Jeff interpreta ese encuentro como el inicio de una reconciliación.


A la mañana siguiente Abby le comunica con absoluta frialdad que aquello no significa nada más. Ha sido únicamente una forma de evitar perder a sus hijos. Jeff comprende que ha sido manipulado y se siente humillado. Acusa a Abby de jugar con sus sentimientos y le dice que nunca ha aprendido a querer sinceramente a nadie. Aun así, su determinación empieza a tambalearse porque continúa enamorado de ella.


Laura reflexiona sobre el beso de Michael. Aunque reconoce que le ha hecho sentirse valorada, decide mantenerse fiel a sus principios y no convertirse en una versión de Richard.


Abby acude a encontrarse con Richard. El tono de la conversación es completamente distinto al de encuentros anteriores. Ya no hay complicidad ni tensión romántica. Abby mantiene una actitud extraordinariamente serena y calculadora. Richard supone inicialmente que se trata de otra discusión pasajera, pero Abby le comunica que la relación ha terminado. No hay lágrimas ni grandes declaraciones sentimentales. Abby explica que ya no merece la pena seguir viéndose. La amenaza de perder a Olivia y Brian le ha hecho replantearse prioridades, aunque en realidad Abby no está actuando por amor maternal únicamente, sino porque perder a sus hijos supondría una derrota personal que no está dispuesta a aceptar. Richard intenta comprender el motivo de la ruptura, pero Abby no le ofrece demasiadas explicaciones. La decisión está tomada y resulta irreversible. Richard, acostumbrado a dominar las situaciones, queda completamente desconcertado viendo marcharse a Abby. 


 

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