Emitido el 21 de Febrero de 1981
Varios comerciantes de la zona de Dekker Avenue, cansados de los robos y la inseguridad, deciden organizarse para defender sus negocios por su cuenta. Consideran que la policía no está respondiendo con suficiente eficacia y empiezan a plantearse formar patrullas ciudadanas armadas. El capitán Frank Furillo recibe la orden de intervenir antes de que la situación desemboque en enfrentamientos violentos. A lo largo del episodio intenta convencer a los comerciantes de que abandonen la idea, al tiempo que procura incrementar la presencia policial en el barrio.
Paralelamente, Furillo dedica parte de sus esfuerzos a ayudar a Héctor Ruiz, cuya situación legal requiere una estrategia compleja. Para ello solicita la colaboración tanto de Joyce Davenport como de Fay Furillo, desarrollándose varias conversaciones que muestran la capacidad de Furillo para combinar el trabajo policial con la negociación política y jurídica.
Por otra parte el teniente Howard Hunter está promoviendo un programa de orientación juvenil denominado "Camp Guadalcanal", basado en disciplina de tipo militar. Busca voluntarios para colaborar en el proyecto, convencido de que puede reconducir a jóvenes problemáticos mediante una estructura rígida. Henry Goldblume, fiel a sus convicciones más humanistas, se muestra profundamente incómodo con ese enfoque. Considera que militarizar la educación de adolescentes vulnerables puede producir el efecto contrario y mantiene varios enfrentamientos dialécticos con Hunter.
Mientras tanto, Frank Furillo sufre un problema doméstico aparentemente menor: un incendio provocado accidentalmente por una empresa de limpieza, que destruye buena parte de sus trajes.
El sargento Phil Esterhaus debe afrontar el regreso de un viejo conocido con quien había mantenido conflictos en el pasado. La situación pone a prueba su enorme paciencia y su capacidad para resolver problemas sin recurrir a la violencia.
Otra historia gira alrededor de una misteriosa furgoneta negra que acaba convirtiéndose en una amenaza para varios agentes patrulleros, especialmente Harris y Santini, generando varios momentos de tensión durante sus recorridos.
Finalmente continúa desarrollándose la investigación sobre el tiroteo sufrido por Hill y Renko en episodios anteriores. El sospechoso Hoban se somete a una prueba del polígrafo, pero los resultados no son concluyentes, complicando todavía más la investigación y dejando abiertas dudas importantes para episodios posteriores.
La tensión generada por los comerciantes armados comienza a disminuir gracias a las gestiones de Furillo y sus subordinados. Aunque el conflicto no desaparece completamente, la policía consigue evitar que la situación desemboque en una tragedia inmediata y recuperar parcialmente la confianza de los vecinos.
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