Emisión original: 6 de enero de 1981.
El episodio comienza mostrando cómo Titus mantiene relaciones con distintos delincuentes locales. Entre ellos se encuentra el narcotraficante Lorca (Alejandro Rey) y la pareja formada por Nick Walker y Terry Walker (Joe Penny y Judith Chapman). Titus realiza una doble jugada que perjudica a los traficantes. Como consecuencia, Nick y Terry concluyen que la mejor forma de vengarse es golpear el punto más vulnerable del sheriff. Descubren que la persona más importante para él es su protegido político, Fielding Carlyle.
Mientras tanto, Field y Constance disfrutan de su luna de miel en el Caribe y parecen alejados de los conflictos de Truro. Durante el viaje conocen a Nick y Terry, que aparentan ser una pareja amistosa y sofisticada. Poco a poco los secuestradores ganan la confianza de los recién casados, preparándose para ejecutar su plan.
En el giro central del episodio, Nick y Terry revelan sus verdaderas intenciones. Field y Constance son reducidos y retenidos a bordo de un yate. Los secuestradores comunican a Truro que exigen una enorme suma de dinero para liberarlos. La noticia provoca conmoción tanto en la familia Weldon como en el círculo político que depende de Fielding.
La familia Weldon recibe la exigencia de rescate. El patriarca Claude Weldon comprende que no solo está en juego la vida de su hija, sino también la estabilidad política y económica del grupo de poder que domina la región. Se reúne entonces el llamado “comité”, la élite local que controla los asuntos del condado. Todos entienden que la desaparición de Field podría destruir los planes políticos que han construido durante años.
Sam Curtis (John Beck), un rico empresario y aventurero ayuda a movilizar recursos para reunir el rescate. Aunque participa por amistad y conveniencia política, también busca demostrar su valor ante quienes le rodean, especialmente ante Lane Ballou.
La primera mitad concluye con la incertidumbre sobre si el rescate podrá reunirse y con Field y Constance todavía cautivos en alta mar.
La situación se vuelve más peligrosa porque ya no se trata solo de obtener dinero: detrás de la operación existen intereses criminales mucho más oscuros.
La segunda parte eleva inmediatamente el riesgo.
El narcotraficante Lorca decide que los secuestrados son un problema demasiado grande para dejar testigos. Por ello ordena a Nick y Terry que maten a Field y Constance una vez entregado el rescate.
En Truro continúan los esfuerzos para conseguir el dinero exigido. Los poderosos de la ciudad reúnen fondos porque consideran indispensable salvar a Fielding, que representa sus aspiraciones políticas futuras. Finalmente se logra completar la suma necesaria para efectuar la entrega.
Durante el cautiverio, Field intenta enfrentarse a los secuestradores. Su reacción desencadena un violento forcejeo. El resultado es desastroso para él: queda gravemente herido. Esto empeora la situación porque ahora necesita atención médica mientras permanece retenido.
Convencido de que el tiempo se acaba, Sam decide actuar personalmente, consigue un helicóptero y viaja hacia el Caribe para localizar el yate donde permanecen cautivos los recién casados. A partir de ese momento la trama adquiere un tono de aventura y rescate.
La evolución más importante del personaje de Constance ocurre en esta fase. Hasta entonces había sido presentada como una heredera privilegiada y algo dependiente. Sin embargo, al ver a Field herido y amenazado de muerte, empieza a actuar por iniciativa propia. Constance negocia directamente con Nick Walker e intenta intercambiarse por la vida de su esposo. Su prioridad deja de ser escapar y pasa a ser garantizar la supervivencia de Field.
Mientras Sam se aproxima a la zona de búsqueda y el dinero del rescate circula entre criminales y negociadores, los secuestradores empiezan a perder el control de la situación. Las órdenes de Lorca, la presión policial, el rescate y las tensiones internas entre los delincuentes generan un escenario cada vez más inestable.
La crisis termina con la supervivencia de Field y Constance, aunque ambos salen profundamente afectados por la experiencia.
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